los judíos,
al ver que
Jesús iba
desfalleciendo
cada vez más,
temieron que
se les muriese
en el camino;
y como
deseaban
verle
morir
con la
muerte
infame de cruz,
obligaron a
pesado madero.
DULCE
Jesús mío,
no quiero
rehusar
la Cruz como
el Cireneo, antes
bien
la
acepto
y
la
en especial
acepto
la muerte
con
todas
las
penas
que la han
de acompañar,
la uno a la vuestra
y os la
ofrezco;
habéis
querido
morir
por mi
amor,
yo
quiero
morir
por el vuestro.












