hacer esta declaración, como si ya estuviese a punto de esxhalar mi ultimo extertor.
Vos habeis Decretado mi muerte
desde la eternidad
: yo la acepto desde ya
con todo mi corazón
de la forma y manera que vuestra D.M. ha decidido
y acepto también
todos los dolores que la han de acompañar
; los uno a los tormentos y a la muerte
de J.C. y os los ofrezco en satisfacción
acepto la destrucción
de mi cuerpo
para que
para que resplandezca más Vuestro Supremo Dominio sobre mí.
Y por lo tanto,
acepto y me alegro
de que estos ojos que tanta libertad se han tomado contra V.,
queden con la muerte ciegos hasta el fin del mundo.
Acepto y me alegro
de que esta lengua que tantas veces he usado en vanas palabras,
que han sido para mi corazon instrumentos
de tantas acciones desordenadas y de tantos pasos torcidos
queden con la muerte sin movimiento sin acción
entre los horrores de una hedionda sepultura.
Acepto y me gozo de que
este mismo corazón que
para
daros a Vos
t o d o s sus afectos
los ha empleado en
miserables e indignas criaturas,
sea arrojado a la tierra
y reducido a polvo y ceniza.
En suma, S.,
me regocijo
de que se verifique
en mí
la total destrucción
de mis miembros y huesos
conviertiendome en
humilde polvo y frías cenizas,
que fueron la materia con que formaisteis
mi cuerpo ;
para que
para que la completa destrucción de mi existencia
publique la grandeza de vuestro infinito
poder y lo humilde de mi nada.
Recibid, S., este sacrificio que os hago
de mi vida por aquel gran sacrifico que os hizo
sobre el altar de la Cruz y desde este
momento hasta la hora de
mi muerte , me resigno a
vuestra santisima voluntad
y declaro que
quiero morir
diciendo : - que
se haga, S. ,
tu voluntad
...
Amado Redentor mío
recibidme entonces
en vuestras llagas
porque yo desde ya
me abrazo a Vos y
declaro que quiero
entregar mi alma
en la amorosa llaga
de vuestro costado


















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